Nuevo año, nuevas metas, nuevas esperanzas…

Estamos comenzando el año escolar. Todos tenemos expectativas de logro, tanto los docentes, como los padres y los alumnos, todos tenemos metas que alcanzar.

Ha pensado usted que tanto la educación básica, como la educación especial apuntan a formar personas/jóvenes capaces de resolver problemas, con habilidades que le permitan desenvolverse con la mayor autonomía, que puedan comunicarse, con capacidad de decidir lo que quieren o necesitan, prepararlos para poder acceder al mundo laboral en la medida de las habilidades y destrezas de cada uno.

Como Escuela Especial, en Corpaliv estamos ante estudiantes que presentan discapacidad múltiple y también tenemos muchas expectativas de logro: una comunicación efectiva, lo cual no necesariamente es a través de la voz. Lograr autonomía o independencia en las actividades básicas diarias (higiene, alimentación y vestuario). Fomentar la participación en la toma de decisiones al elegir.

Muchos de estos importantes aprendizajes requieren de una gran constancia a través del tiempo y en soñar juntos, padres, profesores y alumnos en las distintas instancias que se dan durante el año escolar como: la elaboración conjunta del plan de trabajo individual, el plan futuro, las entrevistas individuales, las visitas domiciliarias, cuando cada niño o niña juega con alguien de la familia, cuando “leen” un libro juntos, cuando la mamá anima a su hija o hijo a sujetar la cuchara al comer, cuando la abuela cocina y le muestra los ingredientes que usa en la ensalada, cuando a través de una seña el niño comprende lo que pide su mamá o su hermano,  etc.

Habitualmente los estudiantes que presentan discapacidad múltiple han sufrido muchas complicaciones de salud desde su nacimiento, lo que hace que la familia lo cuide mucho para que no se enferme nuevamente y se le dificulta pensar que metas ponerse con el niño, porque su desarrollo lleva un ritmo diferente al que esperaba…no camina, se demora en hablar, no ve, no escucha…

Es realmente importante mamás y papás, familia y amigos convencernos que todos podemos aprender muchas cosas en nuestra vida, incluso cuando somos “viejitos”, pero para lograrlo tiene que haber oportunidades de conocer, de mirar, de probar, de ejercitar, de conversar, de jugar, de ensuciarse si le encanta pintar o ayudar a regar el huerto.

Quiero decirles que todos somos responsables de que el niño aprenda, no sólo la Escuela, ellos pasan más tiempo en casa que con nosotros.

Conocemos a un  joven sordociego  de nacimiento que aprendió a escribir mensajes para su mamá en braille, que es capaz de ordenar su ropa, hacer su cama y puede preparar una pizza. Ninguno de estos aprendizajes fue mágico, requirió de mucho tiempo y del esfuerzo de todos, obviamente de darle oportunidad de hacer esas cosas y muchas más.

No es necesario ir a buscar ejemplos fuera de nuestra Escuela, nuestros alumnos tienen grandes logros, sólo por nombrar algunos ejemplos tenemos a una alumna con trastorno motor que comprende señas y ejecuta las ordenes, a un alumno que aun estando en la silla de ruedas se fascina tocando el chimes como nadie, a niños que han dejado de usar sondas y otros a pesar de su edad han controlado esfínter.

Los invito a que nos propongamos pequeñas metas que podamos alcanzar, trabajando todos juntos, con entusiasmo y y alegría para empezar así este nuevo año.

 

 

 

 

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